Vamos allá, en el convencimiento, por supuesto, de que esto no es más que un agradable ejercicio de intercambio de ideas.
Y como en estos casos es bueno reconocer los aciertos de la contraparte, veo que estamos de acuerdo en algunos puntos, en especial en lo referente a la marina y a la poca propensión que tenían los japoneses de atacar al tráfico mercantil enemigo.
Dicho esto, vuelvo a abundar en mi defensa del Pacífico Central.
En la Conferencia de Casablanca se definieron cuales debían ser los objetivos en el Pacífico hasta mediados de 1944:
- Asegurar las Islas Aleutianas.
- Avanzar hacia el noroeste desde Samoa para proteger la línea de comunicaciones a Australia y montar operaciones de diversión hacia la barrera Malaya.
- Avanzar por el Pacífico hacia el oeste, en la medida en que fuera posible, hacia la línea Truk Guam. Especialmente tomar las Marshall, en conjunción con operaciones contra Rabaul, que estaban seguros de tomar.
- Que el avance por el Pacífico central no debía perjudicar la recaptura de Birmania, y que no se llevaría a cabo ningún avance hacia el norte desde Rabaul hacia Truk y Guam a no ser que hubiera suficientes fuerzas disponibles para completar el trabajo (de tomar Rabaul)
Meses después, en la conferencia TRIDENT, de Mayo de 1943, que tuvo lugar en Washington, se detallaron las virtudes que tenía el eje del Pacífico Central en el mal llamado “Plan Estratégico para la Derrota del Japón”. Estos eran:
- La ruta era mas corta y requeriría una línea logística mas barata.
- Las islas eran más salubres que las junglas de las Salomón y Nueva Guinea.
- Las guarniciones enemigas eran mas reducidas, y la ausencia de profundidad en la defensa de islas tan pequeñas las ponía a todas en primera línea desde el primer momento, frente a la posibilidad aliada de concentrar fuerzas muy superiores contra ellas atacándolas de una en una.
- No debía desdeñarse la intervención de la flota japonesa, y si se lograba acabar con ella, el avance hacia Japón quedaría expedito.
- El avance por el Pacífico Central cortaba las comunicaciones entre Japón y Nueva Guinea, mientras que no era así al contrario.
- La ruta que se proponía partía de las Islas Marshall hacia las Islas Carolinas, y desde allí hacia las comunicaciones de Japón con el sur, bien tomando las Islas Filipinas bien Formosa.
- Además ponía en juego la mejor baza militar de los estadounidenses: la flota.
Paso ahora a relacionar estas ventajas con los escenarios que hemos comentado.
La ruta logística: obviamente era mejor atacar desde Hawaii que montar una cadena logística hasta la India y lanzar el asalto desde allí. Semejante vía de comunicación hubiera exigido un esfuerzo naval muy superior al del pacífico central, que en 1943 los Estados Unidos, a pesar de su potencia industrial, no podían sostener, y mucho menos podía encargarse de ello la Royal Navy, que llevaba tiempo al límite. Se me ocurre añadir también aquí el factor tiempo. Hubiera sido necesario, como mínimo, un año más para ejecutar el plan “India”, y unas fuerzas armadas mucho mayores.
El tema de la salubridad también era importante. Una parte importante de las bajas en las Salomon y en Nueva Guinea se habían debido a enfermedades, que en las islas del pacífico no eran tan virulentas. Se puede añadir aquí que además el ambiente “selvático” era mucho más extraño al combatiente estadounidense.
El reducido tamaño de las guarniciones se opone también al plan “India-China”. Atacar directamente a los japoneses donde eran más fuertes, el continente, estaba fuera del alcance de los medios militares aliados, sobre todo teniendo en cuenta que Europa tenía preferencia. Uno de los problemas más graves que tuvo el ataque a las GIlbert fue la escasez de tropas para llevarlo a cabo. A esto hay que añadir que si bien la idea militar estadounidense de la época era atacar a la yugular, sus estrategas tampoco eran reacios al principio de parcelación del campo de batalla, obteniendo, a falta de una superioridad total, superioridades abrumadoras parciales que permitieran derrotar al enemigo “en detalle”. La cuestión de los aliados también me parece discutible.
Los chinos, a pesar de la presencia de Stilwell junto a Chiang Kai Shek, estaban resultando ser poco efectivos pues su ejército era muy corrupto y el principal objetivo político era acumular fuerza militar para derrotar, eventualmente, a los comunistas de Mao. Stilwell se quejaría mucho de esto durante la guerra. Con respecto a los australianos y neocelandeses, el bajón que sufrió su ejército a partir de 1943 los relegó a tareas de guarnición. Tras las derrotas sufridas por el imperio, los gobiernos de ambos dominios estaban resultando muy duros con Churchill, y el ánimo de la población estaba muy cansado, sobre todo una vez que el peligro de invasión se alejó de sus costas. Téngase en cuenta que, las divisiones de élite, ya habían sido gastadas en los combates de 1942.
Y con respecto al Reino Unido mismo, una fuerte presencia militar estadounidense en la Índia, teniendo en cuenta que Roosevelt era un anticolonialista furibundo, era como mentar al coco. Otro aspecto que mencionas era el de tener las tropas a mano. Sin embargo, me pregunto donde estarían más a mano, si en Hawaii para atacar el Pacífico Central, o en la India, para desplazarse hacia las junglas Birmanas, o peor aún, hacia China.
La cuestión de las comunicaciones viene aquí también al pelo en sentido contrario. Con bases en las Gilbert, las Marshall y, aún mejor, en las Carolinas, era el ejército nipón el que pasaba a tener graves problemas de abastecimiento en los escenarios en que combatía McArthur, lo que facilitó su progresión. De hecho, gracias a esto se pudo abandonar el plan de asalto a la gran base de Rabaul, y dejar que se muriera de pena.
- Con respecto al asalto a Filipinas, debe tenerse en cuenta que la flota de apoyo pudo tender sus líneas de comunicaciones directamente hacia Hawaii gracias a la toma de los archipiélagos. De lo contrario todos los suministros, refuerzos y pertrechos hubieran tenido que navegar desde Australia, incluyendo los barcos averiados, que se hubieran visto obligados a realizar un periplo mucho más largo hacia los diques de reparaciones.
- Con respecto a la flota, visto que estamos de acuerdo, no me meto.
Sin embargo el eje Filipinas nunca se abandonó, lo que a mi entender fue un acierto, sin embargo debe tenerse en cuenta que si McArthur desembarcó en Leyte en Octubre de 1944, llegó a Manila en Febrero de 1945, mientras se lanzaba el asalto a Iwo Jima. Pero, el eje McArthur no pasó de allí, pues le costó mucho esfuerzo conquistar el archipiélago, mientras que en abril se lanzaba la campaña de Okinawa, que, supongo, debía acabar por fusionar ambos esfuerzos.
Finalmente creo que fue la suma de ambos ejes de avance la que permitió una campaña exitosa, aunque cruel, contra Japón. Tal vez la elección de uno solo de ellos hubiera supuesto más complicaciones… y más tiempo.
Dicho esto, opino, como siempre.
Un saludo.