Un barco de la Segunda Guerra Mundial filtra tantos tóxicos al mar que ha cambiado su entorno

Descripción: El arrastrero de pesca V-1302 John Mahn fue hundido por las bombas de la Royal Air Force durante la Operación Cerberus en 1942

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Un barco de la Segunda Guerra Mundial filtra tantos tóxicos al mar que ha cambiado su entorno

Mensaje por Bertram » 20 10 2022 05:21

El arrastrero de pesca V-1302 John Mahn fue hundido por las bombas de la Royal Air Force durante la Operación Cerberus en 1942

Revestimiento de cubierta rasgada del V-1302 John Mahn que fue dañado por una bomba que golpeó en medio del barco. VLIZRevestimiento de cubierta rasgada del V-1302 John Mahn que fue dañado por una bomba que golpeó en medio del barco. VLIZ
El V-1302 John Mahn fue un arrastrero de pesca alemán que fue requisado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial para usarlo como patrullero. En febrero de 1942, durante la Operación Cerberus, un exitoso plan para evacuar a los cruceros alemanes desde el puerto de Brest (Francia), el John Mahn fue atacado por la Royal Air Force británica frente a la costa belga.

Una de las bombas lanzadas por los aviones ingleses impactó con el V-1302 y el barco rápidamente se hundió hasta el fondo del mar del Norte, cuyo lecho marino está cubierto hoy en día por miles de restos de navíos y aeronaves, armas de guerra y millones de toneladas de munición como proyectiles y bombas.

Todos estos naufragios contienen sustancias peligrosas como combustible derivado del petróleo, metales pesados y los ya mencionados explosivos. Sustancias que, 80 años después de hundirse aún suponen una amenaza para el medio ambiente marino, según explica un equipo de investigadores belgas en un artículo publicado en la revista Frontiers in Marine Science.

Precisamente, los desechos que sigue filtrando el V-1302 John Mahn al agua salada todavía influyen en la microbiología y la geoquímica de su entorno, especialmente en el sedimento del fondo oceánico. Los expertos señalan, aun así, que sigue faltando información sobre la ubicación de todos los deshechos de guerra y su impacto en el medio ambiente.

“El público en general a menudo está bastante interesado en los naufragios debido a su valor histórico, pero el impacto ambiental potencial de estos vehículos hundidos a menudo se pasa por alto”, explica en un comunicado Josefien Van Landuyt, de la Universidad de Gante.

Los especialistas estiman, por ejemplo, que los naufragios de la Primera y Segunda Guerra Mundial en todo el mundo contienen entre 2,5 y 20,4 millones de toneladas de productos derivados del petróleo. “Aunque pueden funcionar como arrecifes artificiales y tener un tremendo valor narrativo humano, no debemos olvidar que esos barcos pueden ser objetos peligrosos que se introdujeron involuntariamente en un entorno natural”, continua Van Landuyt.

“Hoy en día los nuevos naufragios se eliminan exactamente por esta razón”, añade la investigadora. Para analizar la bioquímica y la geoquímica alrededor del John Mahn, se tomaron muestras del casco de acero y del sedimento y sus alrededores, a una distancia cada vez mayor y en diferentes direcciones.

Así se encontraron diversos grados de concentración de contaminantes tóxicos dependiendo de la distancia desde el naufragio. En particular, se hallaron metales pesados (como el níquel y el cobre), hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH, químicos que se encuentran naturalmente en el carbón, el petróleo crudo y la gasolina), arsénico y compuestos explosivos.

Las concentraciones más altas de metales se encontraron en la muestra más cercana a la carbonera del barco. El sedimento recién depositado tras el hundimiento tenía un alto contenido de metales. Las concentraciones más altas de PAH estaban más cerca de la nave.

“Aunque no veamos estos viejos naufragios, y muchos no sepamos ni dónde están, aún pueden estar contaminando nuestro ecosistema marino”, explica Van Landuyt. “De hecho, su avanzada edad podría aumentar el riesgo ambiental debido a la corrosión, que está abriendo espacios previamente cerrados”, añade.

Los expertos también encontraron que el barco influyó en el microbioma que lo rodeaba. Se encontraron microbios degradantes de PAH conocidos como Rhodobacteraceae y Chromatiaceae en muestras con el mayor contenido de contaminantes. Además, las bacterias reductoras de sulfato (como Desulfobulbia) estaban presentes en las muestras del casco, lo que probablemente condujo a la corrosión del acero.

Josefien Van Landuyt señala que este estudio es solo la punta del iceberg. "Olvidamos que debajo de la superficie del mar, los humanos ya hemos tenido un gran impacto en los animales, microbios y plantas locales que viven allí y todavía estamos afectando esas zonas con sustancias químicas, combustibles fósiles o metales pesados de, a veces, un siglo de antigüedad, restos de naufragios que ni siquiera recordamos que estén allí”, concluye.

Fuente: MSN
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